Un pelo puede producir una
infección, una herida, un monstruo en tu piel, apagar una luz, dejar de ver a
través de (otros ojos) tus ojos. Por eso, quita ese pelo de ahí.... Trazos más
tarde el recuerdo de los pelos que dejaba Libre en el sofá y, luego obligabas
al aspirador a trabajar, antes de que lo matarán, a los dos, al aspirador y a
Libre, uno dejó de funcionar porque el otro falleció involuntariamente. Se
rompieron los espejos, los espasmos dejaron de ser producto del placer.
La psicodelia era construir
una habitación infantil, aquí vendrá, decías, aquí tendrá su sitio, y la luna
esos días no dejaba de ser más oscura, las notas del piano se acababan o
simplemente formaban una caricatura de las gotas del vaso que se derramaban mientras
pensabas que ahí se encontraba el océano que ocultaba los tesoros que creías
descubrir en el jeroglífico de una servilleta de bar.
Y te vistes, y te disfrazas, te disfrazas para
atender a todo un mundo que compra productos de consumismo primario, soñando
que todo será único y al volver de la maldita fiesta de carnaval que se ha
convertido la cotidianidad, al abrir la puerta de eso que llamas con posesivo
mi casa él estará ahí saludándote efusivamente.
Saludos y gracias
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