EL ESPESO MANTO QUE ES LA NIEVE


Ya ha llegado la nieve, y hace mucho frío, aproximadamente –8º grados, y se espera alcanzar este fin de semana la escalofriante temperatura de –15º grados. Wroclaw se encuentra cubierta por ese manto blanco que contiene una belleza misteriosa. Tal vez sea el contraste del gris del cielo, con el blanco del suelo. Ya ha llegado ese periodo donde las balas se silencian, aunque jodidamente siguen matando. Las palabras entre cortadas dicen menos que muchas miradas, y los escasos gestos de cariño, que tristemente uno solo puede ver muy de vez en cuando, son abandonados al pozo oscuro que es el olvido. ¿Por qué echo tanto de menos ver por la calle parejas cogidas de la mano, o simplemente sentadas en un banco dándose un beso? ¿Tanto cuesta demostrar el amor. en público? ¿Acaso existe algo más hermoso? Y en cambio, tristemente es tan fácil observar la desesperación, la soledad, el abandono. ¿Por qué nunca veo a dos amigos agarrados por el hombro, caminando por la calle, felices por su amistad y creyendo por una vez que le han hecho jaque mate a este desmembrado rincón del mundo? Una vez más estos gestos ya de por sí omnipresentes serán ocultos por la llegada del frío. Mientras tanto las calles más que nunca, tan solo servirán como vías de paso, y el silencio una vez más se apoderara de ellas, metiendo el dedo en la llaga. Por no hablar de esos rincones fantasmas de la ciudad, siempre a la espera de ver una luz, una tenue luz que muestre esperanza. No vale la pena, nunca la encuentras. El frío dilapida la ilusión, la energía de querer sentirte vivo, y te entran ganas de cagarte en Dios si hace falta en medio de esta locura para que de una puta vez por todas si existe, cosa que dudo desde hace toda una vida, de la cara y deje de comportarse como un maldito cobarde.


Por otro lado, en contraste a esta imagen sepulcral. Están los pubs y sus interiores, abarrotados de gente que ocultos del gigante que es el frío se revelan demostrando estoicamente que no son unos delincuentes de la vida social, luchando desde las trincheras por mantener la llama de lo que hace que la vida tenga sentido cada día, sentir que no estas solo, sentirte querido, pasar un buen rato. Si en el fondo la vida es muy sencilla, sí tan solo nos dejaran disfrutar de ella más a menudo se cerrarían muchas heridas que por subordinadas idioteces están abiertas. Es ahí en el interior de estas cuevas, entre el tráfico de jarras de cervezas, las conversaciones que cuando menos te esperas se llevará el viento, pero que dejaran un dulce aroma a canela, hierbabuena, en definitiva a sentir que ha existido y ahí vida. El barullo de gente, el transito inmaculado del buen rollo, el saber que nadie nos gobierna por unos instantes, y donde de vez en cuando los bufones del siglo XXI entre distintos y diferentes medios artísticos, ya sea desde unos viejos acordes, el calor de unas pinturas, o con el arte de interpretar. Consiguen encandilarnos con sus papeles teatrales, casi cómicos, a veces melancólicos, y algunas veces (la mayoría de ellas) capaces de seducirnos y resucitarnos sensaciones que creíamos enterradas. Es ahí donde todo cobra sentido, donde notas y sientes porque merece la pena creer en un futuro diferente, mejor. Donde sientes que has librado una batalla y esta vez ganada, a esos monstruos opacos, invisibles, que solo quieren robarnos las ganas de vivir. Es ahí donde aprendes y saboreas el dulce sabor de la vida.


Saludos y gracias






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